Por: Luís Tambró
Autodidacta, lector empedernido y un luchador por la justicia, Augusto Monterroso (1921-2003) es considerado el cuentista guatemalteco más importante del siglo XX.
Se le considera uno de los escritores más importantes en el proceso de formación de los más conocidos escritores hispanoamericanos. Es autor del cuento «El dinosaurio», considerado el más breve de la literatura española, que se incluye en la siguiente selección de minicuentos del autor.
El mundo
Dios todavía no ha creado el mundo; sólo está imaginándolo, como entre sueños.
Por eso el mundo es perfecto, pero confuso.
Por eso el mundo es perfecto, pero confuso.
La oveja negra
En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en los sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.
El dinosaurio
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí.
El burro y la flauta
Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una Flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un Burro que paseaba por ahí resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del Burro y de la Flauta.
Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.
Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.
El paraíso perfecto


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